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YOU SHOULD'VE KNOWN...

YOU SHOULD'VE KNOWN...

11/07/2014

No sé muy bien qué es lo que me lleva a comenzar a escribir nuevamente luego de unas vacaciones emocionales que parecían interminables. Tal vez fue la manera en la cual diferentes mensajes llegaron a mí mismo, o tal vez sea el sonido que brota desde lejos.
Comencé a creer –últimamente- que hay muchos caminos que podríamos llegar a elegir en este momento, pero que cada uno que hayamos optado por tomar es el necesario para poder llegar a encaminarnos en el próximo. Y así una y otra vez.
Pienso que nos pasamos mucho tiempo de nuestra vida intentando obtener cosas comunes a todos, y que se logran fácilmente. Pero no logramos darnos cuenta de lo que realmente vale en esta vida y cómo el tiempo se va marchando, dejándonos atrás de todo aquello que alguna vez perseguimos y sin darnos respuesta alguna de por qué las cosas suceden cuando lo hacen. Tal vez sea un momento en el cual deba establecerme de este complicado sin fin de emociones que se puede llegar a sentir a los veinte años de edad, pero creo que estoy dispuesto a comenzar a darle el valor necesario a cada uno de todos esos hechos que tal vez parecen insignificantes pero son los más gratificantes para nosotros.
Durante mucho tiempo pensé que las personas tendemos a intentar –o hacernos creer- que olvidamos por completo todo lo que hicimos en el pasado, y más cuando  terminan mal con alguna persona. Pero creo que hay momentos y situaciones que realmente quedan dentro de nuestra memoria por siempre, y nunca se van a ir. Tampoco es algo que tengamos constantemente en la cabeza, sino que éstas aparecen una y otra vez cada vez que volvemos al sitio donde ocurrieron… tal vez volvamos con otra persona, seguramente más cambiados que antes. El cabello más largo, o más corto, o tal vez sin él. Nuestra ropa es diferente, comenzamos a utilizar un talle más de calzado y en casa a veces nos espera otra persona. Pero es imposible no recordar cada uno de esos momentos cuando comienzas a escuchar esas canciones que solían marcar el ritmo de los besos que ambos se daban, y cómo las hojas caen en el otoño y luego ambos las pisaban haciendo romper el silencio que se hacía antes de subir al auto.
¿Recuerdas la primera vez que te besó? ¿Cómo se sintió? Creo que a veces es más mágico de lo que queremos, y no nos damos cuenta porque estamos pendientes en todo momento de cosas ajenas a lo que realmente nuestro corazón necesita. No le damos la importancia que merece ese apretón de manos durante la película que ambos eligieron está reproduciéndose, o cuando la lluvia comienza a caer sobre tu cara y aún así un beso llega a tus labios. Jugar con su pelo mientras están ambos en la cama, y sonreír porque al despertar todo lo que siempre quisiste tener a tu lado, es real.
Tal vez nos lleve tiempo reconocer que las cosas más importantes son las que no las buscamos, y que las situaciones que estamos viviendo tal vez marcarán el principio o el final de algo. Que si te devuelvo un “te quiero” es porque estoy sintiendo como fuegos artificiales dentro de mi corazón, y que las estrellas se alinean para deletrear tu nombre por la noche cuando es tarde y vos me traes de vuelta a casa. ¿Cómo no querer pedirte que te quedes a dormir conmigo si el frío amerita querer dormir a tu lado, abrazándote por la espalda por la noche, y dándonos a entender una y otra vez que podemos hacerlo por más que te mueras de miedo al pensar que tal vez estas arruinándolo todo?
Se siente como libertad, se siente como si cada una de estas cosas que estamos haciendo las merecemos… y luego creemos que en realidad no las merecemos en lo absoluto. Porque somos cambiantes, las personas cambian su mente y creen estar equivocadas todo el tiempo. Y cuando dicen que están en lo correcto, es justamente ahí cuando más equivocadas están.
La vida tiene millones de distracciones que a veces no nos permite ser libres como quisiéramos: el trabajo, las responsabilidades, la distancia, la falta de dinero, los problemas de salud de alguien cercano, o lo que fuera que esté sucediendo en tu vida.
Muchas veces me propuse vivir en el momento y comenzar a crear primeras veces muchas veces. Y luego me di cuenta que si sonrío todos los días sería vivir el momento sin que nada me cueste. Sin perder mi trabajo, sin dejar de realizar mis responsabilidades, sin tener que viajar tantos kilómetros, sin tener que gastar ni un centavo, y regalando mi salud a cada persona que vea esa inmensa sonrisa en la mañana del jueves. Tal vez vivir en el momento sea más fácil, obtener cada pedazo de mi corazón… cada pedazo de mi alma y vivir el momento como si fuera el primero y último. Construir un cimiento de felicidad porque de eso se trata la vida: abrazar a la persona que queres, decirle cuánto extrañas a tu familia si está lejos, darle abrazos virtuales a tu amor al a distancia, escuchar tu canción favorita y compartirla en Facebook, visitar inesperadamente a tu amigo que tienes abandonado, correr todos los días sin rumbo alguno, y dejar que la música te ayude a dormirte por la noche.

Me gustaría viajar lejos, conocer gente nueva, sostenerte la mano antes de saltar un charco de agua, dormirme en tu hombro durante el viaje de ida, sacarte fotos en todo momento para luego recordarlas una y otra vez, escribirte amor hasta memorizarte, regalarte noches contando estrellas y correr deprisa hacia donde se está yendo el sol sosteniendo un barrilete y verlo hacer piruetas porque el viento juega con él. Recordarte cada una de las promesas que nos hicimos la primera vez que nos vimos, y darte amor hasta hacerte dormir. Leerte todas las noches tu libro favorito, mirar tus series favoritas una y otra vez para creer que podemos llegar a besarnos al final. Alimentarnos a base de chocolate y besos compartidos, sumarme en la ducha mientras estas tomando tu baño matutino, dejarte un corazón en tu agenda diaria, y recordarte cada noche que a la mañana vas a recibir un beso de “buenos días”.
Porque no hay palabras para describir esto, pero lo único que puedo decirte es que no quisiera dejar de intentarlo una y otra vez que esto puede ser real porque tal vez cuando deje de hacerlo, es justamente ahí, cuando sea real. Y tal vez tengamos que aprender a mantenernos a pesar de las peleas, y tal vez no tengamos el dinero para hacer cada una de las cosas que soñamos, y tal vez no podamos obtener nada de todo eso que soñamos de chicos… tal vez nuestra casa no sea lo suficientemente grande para que nuestros dos hijos jueguen a las corridas con el perro que quiero tener, pero lo que puedo asegurarte que interesa es que se mantenga nuestro amor.
Una copa de vino en cada cena, me cuentas acerca de tu día en el trabajo y me decís que queres  “dejarlo todo” y yo sólo te pido que lo pienses bien. Porque tal vez no es la mejor manera de solucionar los obstáculos, alejarnos de ellos. Y porque la noche se hizo para decir cosas que no podríamos decir por la mañana, y el reflejo de la luz hace que te vea tus lágrimas por dentro de tus hermosos ojos. Estas cansado, y necesitas un abrazo. Y yo necesito que estés bien para mantenerme en órbita y poder seguir construyendo todo lo anteriormente relatado.
Porque puede ser que esté lejos el lugar donde quiero que lleguemos, pero definitivamente tengo la ilusión de que vamos a llegar y vamos a poder hacer saltos en el agua y luego desnudarnos y hacernos el amor en la arena con la luz del sol alumbrando nuestros cuerpos como si fueran flashes de cámaras. Luego una nube tapa el cielo y comienza una lluvia torrencial que nos hace reír y besarnos bajo la misma. Y tus labios están mojados, mi ropa está mojada, tu cuerpo está mojado, ambos estamos desnudos y vos tu corazón sigue latiendo como fuegos artificiales como la primera vez que nos abrazamos.
Pueden ocurrir millones de momentos entre el momento previo a que nos conocimos, pero puedo asegurarte que va a ser más fuerte el momento en el cual mantuvimos nuestro primer contacto visual, y cómo todo se nos escapaba de las manos sin siquiera darnos cuenta al respecto. No lo olvides, déjalo tatuado en tu mente como si la tinta fuera hecha por ti misma piel, y como todo se va a ir recuperando de tus oscuros pensamientos de que no podrías llegar a conocer el verdadero amor… eso te va a demostrar que, como dije anteriormente, a la larga siempre estamos equivocados con todo. Y la verdadera razón de todo es porque necesitamos encontrar el amor justo en el momento en que todo está en su peor momento y estamos a punto de desistir. Diremos que dejaremos de intentarlo y lloraremos hasta dormirnos. A la mañana siguiente todo va a cambiar, y ahí voy a estar yo para recordarte una y otra vez que esta promesa no tiene fin.

Mientras tanto voy a estar revoloteando de aquí para allá, equivocándome como el humano que soy, y sintiendo exactamente lo mismo que vos. Querer desistir hasta encontrarte, encontrarnos, y darnos cuenta de que exactamente eso era lo que necesitábamos. No puedo precisarte cuantas veces debemos equivocarnos para encontrarnos, pero te puedo asegurar que lo vamos a hacer y luego todo va a cambiar. Lo prometo, nuevamente. 

Ramiro.

2 comentarios:

Danniela dijo...

Me encanto cada palabra que escribiste.

RC dijo...

Hola, Daniela! Muchas gracias por tomarte el tiempo y comentar. Es muy lindo poder compartir lo que uno siente y sentir que alguien al menos se toma su tiempo para leerlo, y más para comentar. Nos estamos leyendo!!!

Ramiro Celecia team. Con la tecnología de Blogger.